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Autoridades electorales peruanas finalmente confirmaron la victoria del candidato izquierdista Pedro Castillo y lo proclamaron como el presidente de Perú, luego de una tensa espera de más de un mes que mantuvo al país al borde de una nueva crisis política desde que se realizó la segunda vuelta electoral, el pasado 6 de junio.

Después de que pasaron dos semanas de celebrarse los comicios, se conocieron los resultados oficiales, no determinantes para hablar de un ganador. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 100 % de las actas escrutadas, ubicó a Castillo en el primer lugar con el  50,125 % de los votos, frente al 49,875 % obtenido por Keiko Fujimori. La diferencia entre ambos apenas fue de 44.000 votos.

"¡Gracias pueblo peruano por este histórico triunfo! Ha llegado el momento de llamar a todos los sectores de la sociedad para construir unidos, en este Bicentenario, un Perú inclusivo, un Perú justo, un Perú Libre", dijo el presidente electo desde su cuenta de Twitter.

Las elecciones se realizaron en medio de una intensa polarización política, luego de un convulso período de cuatro años, que estuvo marcado por la renuncia del mandatario Pedro Pablo Kuczynski, la destitución de su sucesor, Martín Vizcarra, el breve período presidencial de Manuel Merino —que dejó el cargo presionado por las protestas populares—, y la actual gestión de Francisco Sagasti, que deberá entregar el mando a Castillo.

Aunque las cifras de la ONPE fueron tomadas como un triunfo del profesor izquierdista, quien contó con el determinante apoyo de las zonas rurales y empobrecidas de Perú ubicadas en el sur del país, su llegada a la Casa de Gobierno, sede del poder, aún estaba flanqueada por una serie de obstáculos que tuvieron que ser despejados por el Poder Electoral.

Este lunes, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú informó que había declarado "por unanimidad" la improcedencia de las cinco apelaciones presentadas por el partido de Fujimori, quien horas después anunció que reconocería la derrota, aunque mantuvo su posición respecto a un proceso que consideró "lleno de irregularidades".  

El retraso que tuvo la revisión, ante las denuncias de la excongresista, fue considerado por sus adversarios como una "estrategia poselectoral" con miras a ganar tiempo y contribuir con la incertidumbre que se vive en el país suramericano, que ha atravesado varias crisis políticas que llegaron a su punto más álgido en 2019 cuando el expresidente Vizcarra disolvió el Congreso, solicitó elecciones legislativas para 2020 y ese mismo año fue destituido de su cargo por "incapacidad moral", en medio de una investigación de la Fiscalía por corrupción. // RT Noticias / VI