Este miércoles 18 de febrero, se celebra el Miércoles de Ceniza, fecha que marca el fin del Carnaval y da inicio al tiempo litúrgico de la Cuaresma.
La ceniza es el símbolo central de esta celebración, derivada de la quema de los ramos usados en el Domingo de Ramos del año anterior. Representa conversión, humildad y compromiso con una vida más cercana a Dios, e invita a los católicos a cumplir una jornada de ayuno y abstinencia.
Al colocar la ceniza sobre la frente de los fieles, el sacerdote recita una de dos fórmulas: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”, recordando que el destino final es el cielo y la necesidad de arrepentimiento.
Esta tradición tiene raíces hebreas, ya que los judíos se cubrían con ceniza tras pecados o en preparación a eventos importantes, buscando acercarse a Dios. El Papa Francisco destacó que la Cuaresma es un tiempo para liberar la vida de lo superfluo y abrir el corazón a Dios, entendiendo la ceniza como símbolo de penitencia y reflexión espiritual.

