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La rana gigante del Titicaca: patrimonio natural y en peligro por el consumo humano

  • 2026-01-04

Esta especie endémica del lago Titicaca enfrenta serias amenazas por el turismo, criaderos ilegales y el consumo de su carne, pese a que no está autorizada para consumo humano.


La rana gigante del lago Titicaca (Telmatobius culeus) es una especie silvestre protegida, caracterizada por ser la rana más grande del lago Titicaca, compartido por Bolivia y Perú. Según la Alianza para la Supervivencia de los Anfibios (ASA), está catalogada como “en peligro crítico” en la Lista Roja de la UICN™, debido principalmente a la sobreexplotación para el consumo humano y a la introducción de especies exóticas al lago, como la trucha, que depreda a sus renacuajos.

EL DEBER se contactó con el Bolivian Amphibian Initiative para conocer más sobre esta especie: 

La rana del Titicaca es una especie silvestre protegida y endémica. No existe en ningún otro ecosistema del mundo y su población está gravemente amenazada, principalmente por el consumo humano y la contaminación del lago”, explicó Carol Ballesteros, comunicadora social especializada en medio ambiente del BAI. 

Según la especialista, este anfibio es el único capaz de sobrevivir en las condiciones extremas del lago Titicaca debido a su adaptación a la altura, la presión atmosférica y la temperatura del agua.

"Es la única especie de rana acuática que puede sobrevivir en el ecosistema del lago. Está bajo condiciones que son sumamente difíciles para cualquier otro anfibio debido a la presión atmosférica, que es mucho más alta. Es el único anfibio que puede sobrevivir a la altura y la temperatura del agua", contó la ambientalista. 

Consumo de esta especie 

Contrario a las prácticas turísticas, Ballesteros advirtió que el consumo de esta especie representa un riesgo. tanto para el ecosistema del lago, como para la salud humana. Explicó que la rana del Titicaca respira a través de la piel, lo que la hace especialmente vulnerable a patógenos, parásitos y metales pesados presentes en el agua, contaminantes que terminan siendo ingeridos por quienes la consumen.

"Su consumo es un riesgo para la salud humana porque esta especie de anfibio respira por su piel. Al respirar por su piel, está contaminándose con patógenos del lago, no solamente con parásitos. Cuando consumes la rana, estás consumiendo también esos patógenos que son parásitos, que son enfermedades microbianas", explicó. 

Asimismo, Ballesteros añadió que el consumo de la carne de esta especie no está autorizada para el consumo humanoNo cuenta con ninguna certificación sanitaria del Senasag”, señaló.

Ranas criadas en cautiverio 

Desde la Bolivian Amphibian Initiative advirtieron que los criaderos de fauna silvestre con fines de consumo están prohibidos por la ley. Por ello, la oferta de “ancas de rana” o los llamados “jugos de rana”, promocionados como vigorizantes, constituye una práctica ilegal que se sostiene en el uso de criaderos no autorizados.

"Cuando se habla de cría en cautiverio, se hace referencia a una autorización especial otorgada por lo que entonces era el Ministerio de Medio Ambiente. Solo los centros de cría en cautiverio cuentan con el permiso del Estado para mantener especies silvestres que no están destinadas al consumo, sino a la rehabilitación y protección de la especie", indicó la ambientalista. 

Ballesteros también lamentó que algunos restaurantes intenten justificar esta práctica afirmando que utilizan otras especies locales. Sin embargo, aseguró que no existen registros que respalden esa versión. Tras decomisos y verificaciones realizadas junto a la Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma), se confirmó que la única especie utilizada en estos establecimientos es la rana del Titicaca, promovida erróneamente como un producto con supuestos beneficios para la salud.

“Hablar de criaderos de estas ranas es incorrecto y agrava el problema, porque esos espacios serían completamente ilegales y un riesgo tanto para la especie como para la salud pública (...) Ese supuesto beneficio no tiene respaldo científico. Además, es una práctica extremadamente cruelya que en muchos casos se licúa al animal vivo”, afirmó.

Patrimonio natural y cultural 

Según la comunicadora ambiental, la rana del lago Titicaca es un patrimonio cultural para los pueblos andinos, quienes la vinculan con la lluvia, en la época de siembra y, en otros casos, con la fertilidad. “La presencia del anfibio está ligada a una creencia popular de que atrae las lluvias para poder hacer la siembra del año”, añadió.

Además de su valor simbólico, su rol ecológico es fundamental para el equilibrio del lago. “Las personas que viven alrededor del lago asocian mucho a la rana del Titicaca con el ispi. El ispi es un pescado de consumo nativo de la población del lugar y su presencia está estrechamente ligada a la existencia de la rana: si no hay ranas, el ispi desaparece básicamente”, explicó.

El consumo de esta especie fue común hace más de dos décadas, pero en Perú 

El consumo de esta especie fue común hace más de dos décadas, principalmente en circuitos turísticos, pero disminuyó gracias a campañas de educación ambiental y controles binacionales entre Bolivia y Perú. Actualmente, la rana del Titicaca está catalogada como en peligro de extinción en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia y cuenta con protección legal.

"Nosotros tenemos registros de hace 20, 30 años que los mismos pobladores del lago Titicaca vendían estas ranas. Comercializaban las ranas a los hoteles de Perú, los hoteles las vendían como una carne exótica para los turistas. Los pobladores conseguían la rana, ganaban 50 centavos y los hoteles vendían el plato a 30-40 dólares", indicó Bellasteros. 

Actualmente, tanto Perú como Bolivia cuidan de esta especie. Incluso, la legislación boliviana prohíbe la extracción, comercialización y consumo de fauna silvestre. Entre las normas vigentes se encuentran la Ley 1525, que establece sanciones penales, y resoluciones del Viceministerio de Medio Ambiente que prohíben el uso de fauna silvestre con fines alimenticios o medicinales en todo el territorio nacional. // Fuente: ED