Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) activó un protocolo inmediato de saneamiento luego de detectar focos de contaminación en algunos depósitos de combustible. Fueron atribuidos a deficiencias en el sistema de almacenaje, heredado de la gestión anterior, según informó el presidente de la empresa estatal, Yussef Akly.
“Este es un sistema heredado, es un sistema ine!ciente que ha tenido muy mal manejo de almacenaje”, señaló Akly durante una conferencia de prensa.
Acompañado por autoridades del Ministerio de Hidrocarburos y Energías y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el presidente de YPFB explicó que la intervención técnica permitió aislar el problema de forma oportuna, sin que en ningún momento se haya puesto en riesgo la red nacional de distribución de combustibles.
Representantes del sector del transporte, que denunciaron efectos negativos tanto en sus operaciones como en sus motorizados, fueron convocados a una reunión con las autoridades nacionales para recibir información transparente y de primera mano sobre las medidas adoptadas.
Como parte de las acciones inmediatas, YPFB procedió a la eliminación de residuos contaminantes en tanques de almacenaje e incorporó nuevos equipos en el proceso de refinación, junto con pruebas diarias en laboratorios, para garantizar que el combustible despachado desde sus plantas cumpla plenamente con los estándares de pureza y octanaje requeridos para el parque automotor nacional.
“En estas dos semanas, con apoyo de los medios de comunicación, pudimos ir mapeando claramente dónde se podía presentar esta situación (de contaminación) de manera muy puntual y ya estamos con todas las correcciones. Entonces, este problema no debería presentarse de aquí en adelante”, afirmó Akly.
Los residuos acumulados en los tanques de almacenamiento, heredados de la administración anterior, incluyen componentes como manganeso y goma, que no fueron detectados en análisis estándar y requirieron investigaciones avanzadas en los laboratorios de YPFB Refinación.
Por su parte, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, señaló que el nuevo Gobierno, posesionado en noviembre, logró en menos de tres meses revertir la crisis de desabastecimiento de combustibles que afectó al país en los últimos años, así como recomponer las finanzas públicas para garantizar la importación de gasolina y diésel con calidad certificada.
No obstante reconoció que aún queda trabajo por hacer para recuperar la cadena de almacenaje y distribución, que fue administrada de manera deficiente.
“Es como cuando una ama de casa reutiliza el aceite una y otra vez para cocinar: la comida sale mal. Si se compra aceite nuevo y se lo coloca en un recipiente con residuos del aceite viejo, todo se contamina. En términos coloquiales, eso es lo que ocurrió”, explicó. De manera específica, se identificaron volúmenes residuales de gasolina correspondientes a adquisiciones anteriores en algunos tanques ubicados en Arica, Chile, y en la frontera con Argentina.
Estos volúmenes fueron inmediatamente aislados y relocalizados para su estabilización. De esta manera se garantiza que ningún producto fuera de especificación circule en el país.
En ese marco, la directora ejecutiva de la ANH, Margot Ayala, informó que se hicieron 260 muestreos a escala nacional, además de pruebas a combustibles importados por operadores privados, con el objetivo de garantizar la calidad del producto que llega al consumidor final.
Dijo que los resultados confirmaron que tanto la gasolina importada como la de producción nacional cumplen con las especificaciones técnicas establecidas para la gasolina base. Cuentan con un rango de octanaje (RON) de entre 82 y 85, apto para la incorporación de etanol conforme a la normativa vigente.
Ayala anunció además un viaje de verificación a Paraguay, previsto del 5 al 7 de febrero, al que se invitará a representantes del sector del transporte y a otros actores interesados, con el fin de inspeccionar el combustible importado desde su punto de origen.
Según YPFB, los controles de calidad abarcan toda la cadena logística de importación, desde las plantas de origen, en Chile, Argentina y Paraguay, pasando por los procesos de recepción, almacenamiento, transporte, refinación y distribución, hasta el expendio en surtidores, en coordinación permanente con la ANH.
Bolivia importa una gran parte del combustible que consume, alcanzando aproximadamente el 95% del diésel y más del 55% de la gasolina.
CALIDAD DEL ETANOL
A través de un comunicado, el sector agroenergético boliviano aseguró que es falso que el etanol sea responsable de la aparición de sedimentos, turbidez o daños mecánicos en los vehículos.
Según esa fuente, el etanol producido en Bolivia es un alcohol anhidro ultradestilado, con una pureza del 99,5% y libre de agua. Con un octanaje de 108 RON, este componente no solo no daña los motores, sino que mejora la combustión y contribuye a elevar la potencia de la gasolina distribuida en el mercado interno.
Bolivia utiliza etanol anhidro en sus gasolinas desde hace siete años, sin inconvenientes. No se trata de un producto experimental, sino de un estándar internacional empleado en más de 60 países, enfatizó el comunicado.
El sector recordó que, si bien la normativa vigente permite mezclas de hasta el 12% y la ley hasta el 25%, el promedio real actual se mantiene por debajo del 9%, niveles considerados conservadores en comparación con otros países de Sudamérica, donde las mezclas alcanzan hasta el 30%.
//Fuente: AEP

