En una sesión celebrada en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, la Comisión de Economía Plural de Diputados aprobó por escrutinio, en sus estaciones en grande y en detalle, el contrato firmado por Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) y la rusa Uranium One Group para industrializar el litio, y la remitió al pleno para su tratamiento.
En su
estación en grande, el contrato logró el apoyo de 9 diputados, 2 rechazaron y 4
votaron nulo; mientras que en detalle, 8 lo aprobaron, 3 los rechazaron y 4
votaron nulo.
La Comisión
optó por desarrollar la sesión en el hemiciclo debido a las agresiones de la
que fueron víctimas en horas de la mañana por parte de algunos legisladores,
como la diputada de Comunidad Ciudadana (CC) Lissa Claros, quien incluso mordió
en el brazo a un funcionario para impedir el análisis del contrato.
La sesión
tuvo presencia de todos los integrantes de la comisión, además de los
legisladores adscritos de CC: Miguel Roca y Marina Morales.
Con el fin
de interrumpir la sesión, Morales incluso lanzó una botella con agua contra la
testera, donde se encontraba el presidente de la Comisión, Hernán Hinojosa.
El
viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Álvaro Arnez, y el presidente
a.i. de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Pablo Nina, defendieron la
aprobación del contrato que viabilizará una inversión de $us 975 millones para
la construcción de una planta industrial de 4.000 toneladas anuales de
producción de carbonato de litio.
De acuerdo
con el contrato, la firma rusa implementará la planta en cercanías del complejo
de Llipi de YLB en el salar de Uyuni.
Se trabajará
en tres fases con producción escalonada: 3.000 toneladas, en una primera; 9.000
toneladas, en la segunda; y la capacidad plena de 14.000 toneladas al término
de la tercera fase.
Las pruebas
técnicas de Uranium mostraron una recuperación superior al 80% de litio, frente
al 12% que se recupera con el método tradicional de piscinas de salmuera.
La
implementación estará sujeta a rigurosas evaluaciones de avance técnico:
Recuperación y eficiencia; estudios geológicos y ambientales; compatibilidad
con reservorios de agua; y capacidad de recarga.
La planta
industrial abarcará 20.703 hectáreas (ha), el 0,3% del salar. // Fuente: ABI