Brasil aprobó una ley que establece la custodia compartida de mascotas en casos de divorcio o disolución de uniones, con el objetivo de proteger el bienestar de los animales y ordenar las responsabilidades entre las exparejas.
La norma dispone que los animales adquiridos durante la convivencia serán considerados bienes compartidos; sin embargo, su tenencia será definida bajo criterios específicos determinados por la autoridad judicial.
El texto también contempla restricciones: la custodia compartida podrá ser negada en situaciones donde existan antecedentes de violencia doméstica o maltrato animal, casos en los que la persona implicada perderá la posesión sin derecho a compensación.
Cuando no exista acuerdo entre las partes, será un juez quien establezca la distribución de la custodia y de los gastos. Los costos cotidianos recaerán en quien tenga al animal en ese momento, mientras que los gastos extraordinarios deberán ser compartidos.
Asimismo, la normativa prevé la pérdida de derechos sobre la mascota para quien renuncie voluntariamente a la custodia o incumpla de forma reiterada las condiciones establecidas, en un contexto donde aumentan los conflictos legales por la tenencia de animales tras separaciones.

