El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, presentó en la Cámara de Senadores documentos que evidencian que durante la gestión del expresidente Luis Arce ya existían advertencias sobre problemas en la calidad de la gasolina comercializada en el país.
Alertas dirigidas a autoridades del sector
Durante su informe sobre el denominado combustible desestabilizado, la autoridad mostró dos cartas enviadas por la Cámara Automotor de Bolivia (CAB). Los documentos estaban dirigidos al entonces presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Armin Dorgathen, y al exdirector de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Joel Callaú.
En la carta dirigida a Dorgathen, el asunto hacía referencia a la “responsabilidad sobre daños por la calidad del combustible”. En el documento se advertía sobre un incremento en los problemas atribuidos a la gasolina y se sugería implementar controles más rigurosos, además de instalar una mesa de diálogo para evaluar posibles soluciones.
Por otro lado, la misiva enviada a Callaú tenía como referencia una “solicitud de intervención respecto de la calidad de los combustibles comercializados en Bolivia”, con el objetivo de que la autoridad reguladora atienda las observaciones planteadas por el sector automotor.

