El Papa León XIV celebró su primera Misa Crismal de Jueves Santo en la Basílica de San Pedro, donde lanzó un mensaje claro al pedir una Iglesia alejada de la “prepotencia” y de las “lógicas de dominio”.
Ante miles de fieles y el clero romano, el pontífice encabezó una de las ceremonias más importantes del calendario litúrgico, marcando el inicio del Triduo Pascual en el marco de su primera Semana Santa al frente de la Iglesia.
Durante su homilía, enfatizó que la misión cristiana no debe sostenerse en el poder ni en la imposición. “Ni en el ámbito pastoral, ni en el social o político, el bien puede provenir de la prepotencia”, afirmó.
El Papa propuso un modelo de evangelización centrado en la cercanía, el servicio y el respeto. “Los grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, basados en el diálogo y la renuncia a cualquier estrategia calculadora”, sostuvo.
La Misa Crismal incluyó la bendición de los óleos sagrados y la renovación de los compromisos sacerdotales. Con esta celebración, el pontífice inauguró una intensa agenda que continuará con los ritos de Semana Santa, incluyendo la misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, donde realizará el tradicional lavado de pies.

