Para Bolivia, la transición hacia fuentes sostenibles es una prioridad, y una de las principales alternativas es la Generación Distribuida con energías renovables y de autogeneración con, por ejemplo, paneles solares.
“La Generación
Distribuida consiste en que los propios usuarios produzcan su electricidad
mediante tecnologías renovables, principalmente a través de paneles solares
fotovoltaicos. Este mecanismo no solo impulsa el uso de energías limpias, sino
también democratiza la generación eléctrica al permitir que los consumidores se
conviertan en productores, fortaleciendo así la transición energética en
Bolivia”, refiere el Ministerio de Hidrocarburos y Energía.
Bolivia enfrenta el
desafío de diversificar su matriz energética, actualmente dependiente en gran
medida del gas natural, un recurso no renovable que sostiene casi el 70% de la
generación termoeléctrica del país.
Hoy en día, las energías
renovables tienen aún una participación limitada en el sistema eléctrico
nacional: las plantas hidroeléctricas representan el 21%, mientras que las
energías renovables no convencionales (eólica, solar y biomasa) alcanzan el
10%.
Entre los beneficios de
la Generación Distribuida destacan la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI), contribuyendo al cumplimiento de los compromisos
medioambientales internacionales; y el ahorro de gas natural, utilizado en
plantas termoeléctricas, preservando este recurso no renovable.
Además, de la disminución
de costos en las facturas de electricidad de los usuarios y la generación de
empleo local en el marco de la transición energética.
El 24 de marzo de 2021 se
promulgó el Decreto 4477, que regula la actividad de Generación Distribuida,
estableciendo condiciones generales y el mecanismo de retribución por la
energía eléctrica inyectada a la red de distribución por parte de los usuarios.
El 5 de junio de 2024 se
aprobó el Decreto 5167, que modifica la normativa anterior con el objetivo de
ampliar los beneficios a los usuarios de Generación Distribuida.
Este nuevo marco
normativo busca reducir las facturas de electricidad de los hogares y empresas,
disminuir las emisiones de GEI para lograr ciudades más limpias, reducir el
consumo de combustibles fósiles en la generación eléctrica, avanzar en los
compromisos internacionales de cambio climático (NDC – meta 2) y fomentar la
economía local mediante empleos vinculados a la transición energética. //
Fuente: ABI