El paro del transporte sindicalizado cumple su segundo día consecutivo en La Paz y El Alto, con bloqueos instalados en múltiples puntos generando un fuerte perjuicio para la ciudadanía y obligando a miles de personas a caminar largas distancias para llegar a sus destinos.
Desde la madrugada del miércoles, los choferes imiciaron el “bloqueo de las mil esquinas”, la cual fue reforzada durante la noche y se prevé que se intensifique este jueves. En varios sectores, los manifestantes permanecieron en vigilia junto a sus vehículos cerrando arterias clave.
El conflicto surge por reclamos vinculados a la calidad de la gasolina y la demora en el pago de compensaciones por daños ocasionados por el combustible “desestabilizado”. Aunque Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) asegura que los desembolsos ya comenzaron, el sector movilizado exige mayor celeridad.
YPFB convocó a los dirigentes al diálogo, pero la dirigencia del transporte rechazó el encuentro y determinó ingresar en un paro indefinido. Además, manifestaron que no negociarán directamente con el presidente de la estatal, Yussef Akly, ni con el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.
Sin embargo, dejaron la posibilidad abierta de sostener una reunión con una comisión gubernamental.

