El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, lideró una gestión estratégica que permitió consolidar un respaldo histórico de 4.500 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), marcando el retorno pleno de este organismo multilateral al país después de más de 15 años.
Este respaldo constituye una señal clara de confianza internacional en Bolivia y en su conducción política. No se trata de un anuncio financiero aislado, sino del resultado de decisiones responsables, diálogo institucional y una visión firme de reconstrucción nacional basada en el orden, la unidad y la transparencia.
En el marco de estas gestiones, el presidente Rodrigo Paz Pereira sostuvo un encuentro clave con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, con quien reafirmó el compromiso de trabajar de manera conjunta para acompañar el desarrollo del país, garantizar la eficiencia en la ejecución de los recursos y asegurar un control riguroso y permanente de cada dólar invertido.
De manera complementaria, se desarrolló una mesa técnica de alto nivel entre la delegación del BID y el Estado boliviano, en la que participaron los ministros de Planificación del Desarrollo, Economía y Finanzas Públicas, Relaciones Exteriores y de la Presidencia. Este espacio permitió alcanzar resultados técnicos y programáticos de gran alcance, alineando las prioridades nacionales con los mecanismos de financiamiento, seguimiento y supervisión internacional.
El respaldo obtenido no es un favor ni una concesión externa. Es el reconocimiento a un país que decidió reencontrarse consigo mismo, priorizar el diálogo por encima del conflicto y demostrar que la estabilidad se construye con verdad, institucionalidad y confianza.
Los recursos comprometidos serán destinados a obras estratégicas, generación de empleo, salud, educación y desarrollo productivo, con una visión territorial integral que abarca al occidente, oriente, sur y Amazonía. Ninguna región quedará fuera. Los beneficios llegarán directamente al trabajador boliviano: gremiales, cuentapropistas, transportistas, campesinos y sectores productivos.
Este proceso contará con control férreo y supervisión internacional permanente. El acompañamiento del BID garantiza que los recursos no constituyen un cheque en blanco, sino una responsabilidad compartida con el pueblo boliviano y la comunidad internacional.
El Gobierno Nacional ratificó además una posición clara e innegociable: la corrupción no volverá a gobernar Bolivia. Hoy no se trata de un debate político, sino de una decisión moral. Habrá justicia, control y responsabilidad en cada obra y en cada recurso público, porque el desarrollo solo es legítimo cuando es honesto.
Bolivia inicia así una nueva etapa. No es una victoria política, es el primer paso de una reconstrucción nacional sostenida en la unidad, la confianza y el trabajo limpio. Cuando Bolivia se ordena y cumple, el mundo confía.
Bolivia merece desarrollo, y merece un desarrollo honesto. // Vocería Presidencial

