En poco más de un mes desde la eliminación de la subvención a los combustibles, Bolivia registró un ahorro fiscal superior a 400 millones de dólares, según informó el Ministerio de Hidrocarburos.
La medida permitió estabilizar los precios del combustible desde mediados de diciembre y reducir significativamente el gasto público destinado a la importación y comercialización de gasolina y diésel.
Uno de los efectos más visibles fue la caída del consumo de diésel en 50%, lo que evidencia que una parte del combustible antes subsidiado se destinaba al contrabando hacia países vecinos.
Antes de la medida, el consumo diario de gasolina y diésel rondaba los 50.000 barriles por día en cada caso. Tras la estabilización, la demanda de diésel se redujo a 25.000 barriles diarios y la de gasolina a 35.000 barriles diarios.
Los precios también se ajustaron: la gasolina pasó de Bs 3,74 a Bs 6,96 y el diésel de Bs 3,72 a Bs 9,80, haciendo menos rentable el contrabando y equilibrando el mercado interno.
El ahorro generado tendrá un impacto directo en las finanzas públicas, equivalente a cerca de cuatro puntos del Producto Interno Bruto sobre el déficit fiscal.
Además, permitió al Banco Central aumentar la disponibilidad de dólares de $us 51 millones a $us 504,6 millones, habilitando retiros de hasta $us 1.000 para los ahorristas. // BTV

