Panamá sede de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en su acto de apertura su presidente José Raúl Mulino expresó su preocupación por la situación política que atraviesa Bolivia y manifestó su respaldo al Gobierno del presidente Rodrigo Paz.
Mulino aseguró que Bolivia enfrenta una “campaña deliberada de desestabilización impulsada por sectores radicales y el crimen organizado”, que —según dijo— busca alterar el orden constitucional mediante acciones violentas e ilegítimas. En ese marco, reiteró la solidaridad de Panamá con el Estado boliviano y su gobierno democráticamente constituido.
El mandatario panameño informó además que, en coordinación con el secretario general de la OEA, se planteó la conformación de una comisión integrada por cancilleres y autoridades de seguridad para viajar a Bolivia y brindar respaldo ante la crisis institucional. “Demos un respaldo a nuestro amigo presidente Paz para enfrentar esta grave situación”, señaló.
Mulino también advirtió que el crimen organizado transnacional y el narcotráfico representan una amenaza directa para la estabilidad institucional en la región, al afectar estructuras del Estado y erosionar la confianza ciudadana. En ese contexto, expresó su apoyo a la declaratoria de estado de excepción en Bolivia como medida para restablecer el orden.
Por su parte, el canciller boliviano Fernando Aramayo agradeció el respaldo de Panamá y destacó la vocación del país anfitrión de la OEA como espacio de diálogo. Bolivia, que atravesó un conflicto de más de 50 días con bloqueos, logró recientemente el levantamiento de las rutas tras la implementación del estado de excepción y el restablecimiento progresivo de la transitabilidad.

