El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, descartó este lunes que el Gobierno evalúe aplicar un estado de excepción para enfrentar los bloqueos y movilizaciones que ya superan los 26 días en el país, y aseguró que la prioridad del Ejecutivo continúa siendo el diálogo.
La autoridad sostuvo que, pese a la presión social y económica que afecta principalmente al occidente boliviano, el Gobierno busca evitar una escalada de violencia y considera que una respuesta represiva podría profundizar aún más el conflicto.
“En Bolivia, tradicionalmente los gobiernos han hecho uso del estado de sitio o del estado de excepción cuando había convulsiones sociales. Pero los bloqueos se alimentan de violencia. Cuando deja de haber violencia, la energía de los bloqueos se acaba”, afirmó Lupo.
El ministro señaló que algunos sectores movilizados buscan provocar una reacción más dura por parte del Estado para generar confrontación y víctimas fatales. “Era una provocación para entrar en una espiral de violencia”, indicó.
Asimismo, reconoció el malestar de la población afectada por la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles, especialmente en el departamento de La Paz, que permanece cercado por puntos de bloqueo desde hace más de tres semanas.
“No confundamos la firmeza con la torpeza. No le echemos más gasolina al fuego y no generemos más violencia”, sostuvo la autoridad, quien reiteró que el diálogo sigue siendo, a criterio del Gobierno, “el instrumento más eficaz” para superar la crisis.

