Estados Unidos no tolera la narco-política en el hemisferio – y nadie está exento. El caso de Ecuador lo demuestra: el Departamento de Estado designó públicamente a siete exfuncionarios ecuatorianos – incluidos exjueces, un exlegislador y un exdirector penitenciario – por corrupción vinculada a organizaciones terroristas.
Estos exfuncionarios manipularon procesos judiciales y electorales para beneficiar a redes narcoterroristas que envenenan a nuestras comunidades. Como resultado, ellos y sus familiares directos ya no pueden ingresar a EE. UU.
El
mensaje es claro: sin importar el cargo o el país, Estados Unidos usará todas
las herramientas a su alcance para encontrar y desenmascarar a todos que abusen
de sus puestos – incluyendo legisladores, fiscales, jueces, y cualquier otro
funcionario – para facilitar la corrupción gubernamental y el narcotráfico.

