El Gobierno aclaró este sábado que el estado de excepción vigente en Bolivia no implica restricciones generales de horario ni la paralización de las actividades cotidianas, por lo que la población podrá continuar con su rutina habitual. La medida, según explicó el Ejecutivo, está enfocada principalmente en el desbloqueo de carreteras afectadas por más de 50 días de conflicto.
El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, precisó que no se ha dispuesto toque de queda ni limitaciones a la circulación de personas o al funcionamiento de servicios básicos. “No hay una restricción de horario, en absoluto. Los bancos funcionan normalmente”, afirmó, al remarcar que el objetivo es restablecer la normalidad en el país.
Según explicó, el estado de excepción no está dirigido contra la población ni contra los sectores movilizados, sino orientado a garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos, oxígeno y combustibles, además de recuperar la transitabilidad entre regiones y la conexión interdepartamental.
Gálvez sostuvo que la prioridad inmediata del Gobierno es liberar las carreteras para permitir el paso de ambulancias, el abastecimiento de mercados y el retorno de transportistas y pasajeros que permanecen varados por los bloqueos. En ese marco, aseguró que no existe planificación de intervención militar o policial en las ciudades.
“No hay ninguna actividad policial o militar contra las ciudades”, reiteró el vocero, al señalar que cualquier acción de las fuerzas del orden se concentrará en rutas bloqueadas y se ejecutará dentro del marco constitucional y legal, respetando los derechos de la ciudadanía.
Finalmente, el Ejecutivo reiteró que el diálogo con los sectores movilizados continúa abierto, aunque insistió en que las vías deben ser despejadas. “El diálogo sigue abierto, pero las carreteras tienen que estar despejadas”, concluyó Gálvez, mientras el Gobierno espera que la normalización del tránsito permita la recuperación progresiva de las actividades económicas y sociales.

