El director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Bo Mathiasen, advirtió este martes que Bolivia atraviesa un momento delicado frente al fortalecimiento del crimen organizado y el narcotráfico en la región. Tras reunirse con el presidente Rodrigo Paz en la Casa Grande del Pueblo, señaló que el desafío requiere medidas que permitan fortalecer la seguridad y proteger a la población.
Mathiasen explicó que las estructuras criminales transnacionales han ampliado sus actividades y ya no se concentran únicamente en el narcotráfico. Según señaló, estas organizaciones también están vinculadas con la trata de personas, la minería ilegal de oro, el lavado de activos y hechos de corrupción que pueden afectar la institucionalidad de los Estados y generar mayor inestabilidad social.
El director de la UNODC también advirtió sobre la conexión entre organizaciones criminales internacionales y grupos que operan dentro de Bolivia. En ese sentido, sostuvo que el fenómeno no puede ser analizado de manera aislada, debido a que se trata de grandes estructuras económicas y delictivas que mantienen vínculos entre distintos países y continentes.
Otro de los desafíos identificados está relacionado con los flujos del narcotráfico. Mathiasen indicó que la UNODC monitorea la producción de hoja de coca en Bolivia, Perú y Colombia, países desde los cuales se generan dinámicas vinculadas al tráfico de drogas hacia América del Norte y Europa, además de un flujo que en los últimos años también alcanzó a África.
Ante este escenario, el representante de Naciones Unidas consideró necesario que los países de América Latina adopten estrategias conjuntas y fortalezcan la cooperación entre sus instituciones. Afirmó que la respuesta no puede limitarse a acciones nacionales, sino que requiere una mayor integración regional para enfrentar de manera efectiva a las organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.//BTV

