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Presidente Paz habló de riqueza, historia, cooperación, seguridad y oportunidades; conozca a detalle su discurso en la XXX Cumbre Iberoamericana

  • 2026-11-05

Desde la explotación minera en la Colonia hasta la concepción del Fondo Indígena, el presidente Rodrigo Paz hizo un repaso a la historia de Bolivia y su relación con Iberoamérica durante su discurso en la XXX Cumbre Iberoamericana que se desarrolla en Madrid, España.


En la oportunidad planteó la creación del Centro Iberoamericano del Pensamiento Estratégico para fortalecer la seguridad de los pueblos y luchar contra el crimen organizado.


Este es el discurso de Paz durante la Cumbre.


Así como Bolivia no sería la misma sin España, y España tampoco sería la misma sin Bolivia, sucede lo mismo con Europa que no sería la misma sin Iberoamérica, ni esta sin Europa.

 

En definitiva, los unos somos parte de la historia de los otros, y esto tiene un significado indiscutible. Nuestro destino nunca ha sido ajeno al destino de los demás. Durante siglos Bolivia contribuyó a transformar la economía del mundo. La plata de Potosí llegó a España, recorrió Europa y alcanzó Asia. Hoy Bolivia es aún un país que aporta riqueza para que otros construyan su futuro.


Y ese futuro también lo quiere Bolivia.

Nuestra identidad nació de encuentros, contradicciones y transformaciones. Tenemos raíces indígenas que nos enorgullecen, pero también somos mestizos. Tenemos una herencia hispánica que forma parte de nosotros y una diversidad de hombres y mujeres que dan sentido a esa identidad. 


Esa diversidad es nuestra fortaleza y es parte de la fortaleza que construye Iberoamérica. Entonces, si entendemos de esta manera lo que acabamos de plantear, a veces nosotros sentimos que Iberoamérica no llega a ser solo una palabra, pareciera que fuera Ibero y América, y que a veces viven demasiado lejos una de la otra.


Ahora, doy ejemplos: el joven que encuentra dificultades para estudiar al otro lado del Atlántico por un visado. Un emprendedor que descubre que comerciar entre países con tanta historia compartida todavía puede ser extraordinariamente difícil. Estados que aún se sientan frente a frente pensando que sus problemas son particulares sin darse cuenta que por lo contrario son comunes. ¿De qué sirve sabernos tan cerca en la historia si continuamos tan distantes al momento de aprovechar las oportunidades?


Y reitero, como muchos, Guadalajara hace 35 años atrás tuvo algo extraordinario, el encuentro como solución. El negar el encuentro es negarnos como iberoamericanos y ahí hubo grandeza de liderazgos y a su vez, también en su momento el rey de entonces, asumieron este encuentro donde dijeron claramente: no hemos venido por tanto a pedirle cuentas a la historia sino a reconciliarnos con ella y aquella generación hizo algo que merece ser recordado.


Por ejemplo, con Bolivia se plantea el desarrollo del Fondo Indígena para América Latina y el Caribe y se concretiza y al año siguiente en Madrid se creó dicho fondo que plantea soluciones para un mundo indígena diverso de nuestro continente.

 

Y la sede fue La Paz y fue una solución concreta, directa, no una declaración. En Guadalajara también se habló sobre la derrota tecnológica, al final se habla de encuentro entre partes pero si uno analiza, ese encuentro en el fondo fue una derrota tecnológica entre nuestra parte del continente con el continente europeo.

 

Esta derrota tecnológica sigue presente, sigue vigente y creo que ahora en la construcción de esta Iberoamérica más abierta, más plural y constructiva entre partes, la tecnología es parte del nuevo encuentro y la tecnología debe darse como un punto fundamental para encontrarnos entre nuestras naciones.

 

Nuestros pueblos no necesitan pensar igual, lo que necesitan es seamos capaces de actuar juntos. Aquella generación de Guadalajara tuvo el valor de crear esta comunidad.

 

La nuestra tiene la obligación de devolverle causas comunes para responder a desafíos globales, geopolíticos y geoconómicos de nuestro tiempo. En el caso de Bolivia estamos viviendo un nuevo tiempo y pongo algunos ejemplos muy puntuales. Durante 20 años generamos un discurso por un régimen anterior de respeto a la Pachamama, a la Madre Tierra. Sin embargo, Bolivia acumuló más de 85 millones de hectáreas quemadas, que eso equivale medianamente al 25% de Europa. Y hablábamos de la Pachamama y de la tierra. A su vez, teníamos un crecimiento y un desarrollo energético extraordinario, pero no supimos potencializar y diversificar nuestras capacidades, no solo energéticas, sino productivas. Hoy día estamos en una situación de ordenar la casa con números en nuestra macroeconomía complejos, pero saliendo adelante, generando la apuesta por aquellos que deben desarrollar nuestra economía desde el ámbito privado con toda la colaboración desde el ámbito del Estado, pero a su vez también usamos la historia para negar nuestro desarrollo y aquí está con nosotros el Presidente Kast con el cual tenemos una reivindicación marítima, pero al mismo tiempo encontramos caminos de cooperación y crecimiento futuro que es lo que nos interesa, que nuestras naciones puedan crecer.


Y en eso hemos sido muy claros para no usar la historia como retraso sino más bien todo lo contrario, como una plataforma junto a Chile y otras naciones para desarrollarnos. Este es un momento extraordinario pero creo que la pregunta es ¿qué somos capaces de resolver? Nosotros estamos asumiendo una democracia resolutiva una democracia que defiende la libertad, los principios y los valores, pero que también asume la responsabilidad de producir resultados para su gente, una democracia que responda a problemas del presente pero sobre todo que sea capaz de construir un futuro. 


Este es un momento histórico y nuestra América, creo, cuenta con esos recursos y con un patrimonio extraordinario para poder colaborar al conjunto de Iberoamérica y poder generar un mejor futuro.


No queremos ser solamente mercados ni solo consumidores de tecnología, queremos ser en el conjunto co-desarrolladores para nuestro futuro. Esa es la tarea, transformar nuestra riqueza en conocimiento, el conocimiento en producción y la producción en oportunidades para nuestros pueblos. Solo uniendo lo que tiene Perú, Chile y Bolivia en minería, la mayor concentración minera del mundo. Es una base extraordinaria para poder llevar adelante todo un sentido, sumando otros esfuerzos evidentemente de naciones, una potencia o un bloque de potencia iberoamericano para propuestas de soluciones de desarrollo en el mundo. 


Yo quisiera dar un especial acápite. Nada de esto tiene sentido si no son los jóvenes nuestro propósito. Son ellos quienes van a vivir con las consecuencias de lo que nosotros decidamos o dejamos de hacer. ¿Qué significa la patria para un joven que siente que tiene que marcharse de ella para encontrar un futuro? La patria tiene que ser también una promesa de futuro. Un lugar donde un joven pueda estudiar, trabajar, emprender, enamorarse, formar una familia, equivocarse, volver a empezar y sentir que su esfuerzo tiene sentido. Y creo que eso mismo debemos preguntarnos sobre Iberoamérica. ¿Qué significado de esta comunidad para un joven boliviano, español, brasileño, portugués o argentino? Es solamente un nombre que escuchan cuando nos reunimos los presidentes o puede convertirse en un espacio donde encuentren oportunidades que su país, por sí solo, todavía no puede ofrecerle. La integración no debe significar solamente que nuestros productos crucen fronteras, debe significar las oportunidades para nuestros jóvenes también.


Si queremos crear una Iberoamérica debemos conseguir que esta comunidad signifique algo más que una historia compartida, signifique posibilidades, pertenencias, signifique futuro, signifique una comunidad política ciudadana, signifique una comunidad productiva ciudadana. Y en ello Bolivia quiere proponer, al igual que lo hizo en su momento con el ámbito del Fondo Indígena para Iberoamérica, tenemos una dura lucha contra el crimen organizado y que comprende a las cinco fronteras, pero más allá de las cinco fronteras, impacta también en el resto del mundo. 


Bolivia propone generar un centro iberoamericano del pensamiento estratégico y de seguridad en Bolivia. Tenemos infraestructuras, tenemos el espacio y queremos que donde antes era una infraestructura vinculada a UNASUR, hoy sea una infraestructura vinculada al pensamiento iberoamericano y el desarrollo de la seguridad. Hemos encarcelado al mayor narcotraficante de nuestro continente, del cono sur. Hoy día el fiscal general vinculado al narcotráfico y la penetración a nuestras instituciones por la corrupción y el narcoterrorismo tienen que ser enfrentados. El cambio climático se puede encarar si tienes recursos humanos y económicos, pero de igual manera la seguridad de nuestros pueblos, si tienes recursos humanos y económicos. 


El cambio climático es tan importante como la seguridad de nuestras naciones. Por eso esta propuesta del Centro Iberoamericano de Pensamiento Estratégico y de Seguridad la ponemos sobre la mesa para ser considerada por este plenario. Lo único que pedimos, nosotros no somos ni de izquierda ni de derecha, para nosotros la ideología no da de comer, lo que da de comer es el sentido común y el bien común de nuestras naciones. 


Y cierro con una frase de mi abuelo que compartía en la Guerra del Chaco, junto a los hermanos del Paraguay. Mi abuelo, el general don Néstor Paz Galarza, me repetía de chico y decía: Bolivia es la patria que nunca nos abandona. Y creo que Iberoamérica es, si vemos de otra manera, la gran patria que nunca nos va a abandonar si la defendemos y la construimos entre todos. Iberoamérica es una gran respuesta para el destino de nuestras naciones. Iberoamérica hay que defenderla y construirla entre todos. Muchas gracias. //BTV