La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo convocaron este jueves a representantes provinciales y municipales a una reunión de emergencia para concertar un Pacto Social por la Paz y la Reconciliación, con el objetivo de frenar la creciente conflictividad que afecta a distintas regiones del país.
A través de un comunicado conjunto, ambas instituciones expresaron su preocupación por la escalada de tensión social y advirtieron que una profundización del conflicto podría generar mayores niveles de sufrimiento, división y violencia.
La convocatoria se produce en medio de más de seis semanas de movilizaciones y bloqueos impulsados por sectores afines a Evo Morales, organizaciones campesinas y la Central Obrera Boliviana (COB).
El documento está suscrito por monseñor Giovanni Arana, obispo de El Alto y secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, y por el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, quienes manifestaron su esperanza de encontrar alternativas que permitan reducir la tensión, especialmente en La Paz, El Alto y las provincias paceñas.
Asimismo, señalaron que los consensos alcanzados durante el encuentro deberán servir como base para tender puentes entre los actores enfrentados y encaminar soluciones pacíficas a la crisis.
Finalmente, la Iglesia y la Defensoría exhortaron a todos los sectores involucrados a deponer actitudes que dificulten el diálogo y participar del encuentro con espíritu de reciprocidad y complementariedad. “No permitamos que la violencia nos arrebate la esperanza de construir una sociedad justa y armoniosa”, concluye el pronunciamiento.

