En la frontera entre Nepal y China se registraron intensas inundaciones y deslizamientos que dejaron aproximadamente 160 personas fallecidas, además de una gran destrucción de viviendas, vehículos, puentes y proyectos hidroeléctricos. Las autoridades continúan con la identificación de las víctimas y reportaron 384 desaparecidos, entre ellos ciudadanos nepalíes, extranjeros, efectivos militares y policiales, además de trabajadores de proyectos energéticos. En el lado chino, el condado tibetano de Gyirong confirmó tres muertos y 265 desaparecidos tras un deslizamiento que alcanzó la zona fronteriza.
Ante la destrucción de puentes y daños en carreteras, los equipos de ayuda enfrentan serias dificultades para rescatar a las personas afectadas. Incluso los helicópteros tuvieron problemas para aterrizar debido a los altos niveles de agua. Las autoridades mantienen la alerta por posibles nuevos deslizamientos y advirtieron sobre una segunda crecida en las cuencas.
La infraestructura energética también sufrió un fuerte impacto, con 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica y solar dañados, lo que afectó el suministro eléctrico en varias regiones.
La causa exacta de las inundaciones aún está bajo investigación, aunque las primeras hipótesis apuntan a un fenómeno de alta montaña o a un movimiento sísmico que habría provocado un desprendimiento, según explicó el ministro de Exteriores nepalí Shishir Khanal. Expertos señalaron que el colapso de la parte baja de un glaciar, acompañado de nieve, hielo y sedimentos, generó una avalancha de roca y hielo que desencadenó la tragedia.
Ante esta situación, Nepal declaró situación de desastre por tres meses, mientras que el Gobierno chino ordenó priorizar el rescate de sobrevivientes y la búsqueda de desaparecidos. Además, se recomendó a los habitantes trasladarse a lugares elevados para resguardar su seguridad. // BTV

